Un índice de parachoques de inflación

Autor:

Roberto Angulo

Socio Fundador Inclusión SAS

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Una estrategia para enfrentar el choque inflacionario debería ser diferencial por zona, incluir tanto a pobres como a vulnerables.

El choque de la inflación a la pobreza monetaria el año pasado fue el más alto registrado en el siglo. Entre 2020 y 2021, la inflación empujó a 1,6 millones de personas a la pobreza. Si bien la pobreza el año pasado pasó de 42,5% a 39,3%, de no haber sido por la inflación la reducción habría podido ser del doble.

Y las cosas hoy no pintan mejor, en octubre de este año la inflación ya era más del doble a la que se registró en octubre del año pasado. Quiero usar esta columna para contestar dos preguntas que pueden ser útiles para entender lo que sucede.

¿Cómo impacta la inflación a la pobreza?

La inflación encarece la línea de pobreza, que no es otra cosa que el costo percápita de una canasta mínima de bienes y servicios que tiene que alcanzar una persona para no ser clasificada como pobre.

Si el choque es mayor al crecimiento de los ingresos, se podrían presentar dos tipos de efectos:

1) Aumento en la intensidad de la pobreza. La población que ya era pobre antes del choque se aleja aún más de la puerta de salida de la pobreza.
2) Aumento de la pobreza. Los no pobres cercanos a la línea caen a la pobreza y aumenta el porcentaje de población en esta situación.

La exposición de la población a estos efectos es diferencial según zona geográfica porque las líneas de pobreza varían en las 24 ciudades capitales, en las otras áreas urbanas y en la zona rural.

¿Cuáles son las ciudades que pueden verse más afectadas?

El efecto de intensidad de la pobreza será más fuerte en las ciudades que albergan a los pobres que están más lejos de la línea. Esto se puede saber con un indicador que se llama brecha de pobreza. Según este índice, las mayores alertas las tendrían Riohacha, Quibdó, Valledupar, Santa Marta y Cúcuta.

De otro lado, las ciudades más expuestas a un aumento de la pobreza por cada punto de inflación serán las que hospeden a los no pobres con ingresos menos robustos. Si cada ciudad fuera un carro de carreras, la más expuesta a un choque inflacionario será aquella que tenga el parachoques menos resistente ¿Cómo medir ese parachoques? A cada ciudad le medimos el ingreso de las personas no pobres más próximas a la pobreza y lo dividimos por su respectiva línea. Entre más cercano a uno sea este índice, más expuestos estarán los no pobres de desplomarse a la pobreza por cada punto de inflación. Aplicando esta medición, las ciudades con un parachoques más endeble serían Bogotá (1,04), Bucaramanga (1,04), Medellín (1,06), Barranquilla (1,07) y Cali (1,08).

Este análisis sugiere que una estrategia para enfrentar el choque inflacionario debería ser diferencial por zona, incluir tanto a pobres como a vulnerables y enfocarse en estimular trayectorias robustas de ingreso y no solo en aliviarlo vía subsidios.

Roberto Angulo
Socio fundador de Inclusión SAS.
rangulo@inclusionsas.com

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